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jueves, 18 de octubre de 2012

Rivadavia; Adelantado o Fuera de Tiempo

Bernardino Rivadavia
El decreto del Gobierno de Buenos Aires, que firman el gobernador Pastor Obligado y sus ministros Velez Sarsfield, de la Riestra y Mitre, dice en sus considerandos que debía hacerse una demostración pública de la gratitud del pueblo de Buenos Aires a los servicios que prestó a su patria el Sr. Rivadavia, para;
"vindicar su grande nombre de las persecuciones y calumnias que sufrió durante los largos años que dominó un tirano en este pueblo, hasta morir en el destierro".
Entre las honras que se dispusieron por el decreto citado figuraba la constitución de una comisión calificada para levantar, por suscripción popular, la estatua a Rivadavia, y bajo la estatua, en caja cerrada, se pondría el registro oficial y nacional desde 1821 hasta la terminación del gobierno de Rivadavia, el título de presidente de la República y una copia del decreto. El acompañamiento se realizaría por la calle de la Federación, que desde ese día se llamó Rivadavia.

De esta manera se recibieron en Buenos Aires, los restos del polémico estadista en el mes de Agosto de 1857. Al llegar la urna hablaron la presidenta de la Sociedad de Beneficencia fundada por Rivadavia, José Mármol y Domingo Sarmiento. Bartolomé Mitre, entonces Coronel del Ejército de Buenos Aires, por entonces separada de la Confederación Argentina, pronunció en nombre de la institución castrense un henchido discurso.
Años mas tarde, el 20 de mayo de 1880, nuevamente Bartolomé Mitre leyó en la plaza de la Victoria su famosa oración:
"Es el más grande hombre civil de los argentinos, padre de sus instituciones libres, cuyo espíritu renace en este día a la vida de la inmortalidad en los siglos".
La Academia Nacional de Historia, cuya historiografía es tributaria de Mitre, señala los adelantos, instituciones y sucesos rivadavianos:
Sistema representativo, sufragio universal, educación del pueblo, inmigración y colonización, tolerancia de cultos, igualación de derechos civiles, reforma eclesiástica, establecimientos de crédito, sistema rentístico, enseñanza superior, universidad y colegios, justicia uniforme, ley de olvido, abolición de fueros personales, seguridad individual, inviolabilidad de la propiedad, beneficencia pública y sociedad de beneficencia, administración de vacuna, organización de correos, departamento topográfico, ingenieros hidráulicos, arquitectos civiles, puertos y canales, higiene pública, ciencias físicas y exactas, mejora de cárceles, ornato público, jardín botánico, cementerios públicos, vías de comunicación, museo y biblioteca, mercado de abasto, registro civil, cajas de ahorro, jueces de paz, pueblos de campaña, sociedad de agricultura, laboreo de minas, consolidación de deuda, crédito exterior, publicidad y estadística...
Mausoleo de Rivadavia en Plaza Miserere. Inaugurado el 3 de Septiembre de 1932




     
JAURETCHE, OTRO HOMENAJE

El mordáz Arturo Jauretche, hoy convertido en profeta y apóstol de los cuadros militantes nacionalistas, tenía otra visión acerca del significado de Rivadavia. Intentando una respuesta al discurso de Mitre el escritor nacional y popular le dedicó al funcionario unitario algunos apartados de su "Manual de Zonceras Argentinas" expresados en el modo irónico que caracterizó su estilo;
"Como el prócer (Rivadavia) no acertó en una sola de sus fantasías concebidas y ejecutadas a destiempo, la enseñanza oficial invirtió los términos y en lugar de proponer a Rivadavia como el hombre que actuaba a destiempo, lo propuso como el hombre que se adelantó a su tiempo de manera tal que del desacuerdo de las cosas de Rivadavia con el tiempo, tiene la culpa el tiempo y no Rivadavia. Y también los que actuaron a tiempo".
También el fundador de FORJA evocó en su libro a la autoridad indiscutida que le supone contar con el General José de San Martín de su lado, y citando una supuesta carta al chileno  Pedro Palazuelos dónde el Libertador dice de Rivadavia;
"quería improvisar en Buenos Aires la civilización europea con sólo los decretos que diariamente llenaban lo que se llama Archivo Oficial... lo que siguió en Buenos Aires por el célebre Rivadavia que se empleó sólo en madera para hacer andamios para componer la fachada de lo que llaman Catedral, 60.000 duros; que se gastaban ingentes sumas para contratar ingenieros en Francia y comprar útiles para la construcción de un canal de Mendoza a Buenos Aires; que estableció un Banco donde apenas había descuentos; que gastó 100.000 pesos para la construcción de un pozo artesiano al lado de un río, en medio de un cementerio público, y todo esto se hacía cuando no había un muelle para embarcar y desembarcar los efectos, y por el contrario deshizo y destruyó el que existía de piedra y que había costado 60.000 pesos fuertes en el tiempo de los españoles; que el Ejército estaba sin pagar y en tal miseria que pedían limosna los soldados públicamente, en fin, que estableció el papel moneda; que ha sido la ruina de aquella República y los particulares". 
Arturo Jauretche
Continuando el juego dialéctico que lleva a cabo con el discurso dado por Mitre, Jauretche expresa que:
"el mismo Mitre corrobora que el hombre que se adelantó a su tiempo, era simplemente un macaneador a destiempo. Se le escapa en la misma arenga cuando dice: Años después  Rivadavia leía en el destierro La Democracia en América, de Tocqueville (años después de ser gobernante, es decir, de haberse adelantado a su tiempo). Continúa Mitre en su famosa arenga diciendo que entonces Rivadavia tuvo la revelación plena del sistema de gobierno que convenía a los pueblos libres. Tan abierto estaba siempre su espíritu a las demostraciones de la verdad que al hablar de su obra con sus compañeros de desgracia, decíales con la humildad y sinceridad del hombre convencido: Es necesario confesar que éramos unos ignorantes cuando ensayamos construir la República en nuestro país.
De manera que si Rivadavia hubiera leído a Tocqueville antes de ser Presidente, se habría comportado de otra manera, y no como un ignorante. ¿Y éste es según su propia confesión el hombre que se adelantó a su tiempo, cuando resulta que estaba atrasado hasta en las lecturas? ¿Y de manera que dependió de un librito y su lectura el destino que para el país proponía Rivadavia? ¿Si hubiera leído a Tocqueville se habría adelantado a su tiempo o hubiera actuado a tiempo?"
Sobre la frase que reza el más grande hombre civil de la tierra de los argentinos, Jauretche intenta atacar el aspecto moral de Rivadavia citando nuevamente la autoridad del General San Martín quien se refirió en su momento al golpe de Estado de 1828 ejecutado por Lavalle y que terminó con la vida del gobernador Manuel Dorrego:
"Los autores del movimiento del 1° de Diciembre son Rivadavia y sus satélites, y a usted le consta los inmensos males que estos hombres han hecho, no sólo a este país sino a toda América, con su infernal conducta.
Si mi alma fuera tan despreciable como la suya, yo aprovecharía esta ocasión para vengarme de las persecuciones que mi honor ha sufrido de estos hombres, pero es necesario enseñarles la diferencia que hay entre un hombre de bien y un malvado".
A los mismos efectos y refiriéndose al mismo suceso, Jauretche cita al sanjuanino Salvador María del Carril, quién fue ministro de Hacienda de Rivadavia. En carta dirigida a Lavalle del Carril le propone al León de Riobamba, inventar a posteriori un acta para justificar el fusilamiento de Dorrego comprometiendo al ex-presidente de la Constitución Unitaria de 1826: 
"Me tomo la libertad de prevenirle que es conveniente recoja usted un Acta del Consejo Verbal que debe haber precedido la fusilación. Un instrumento de esta clase, redactado con destreza será un documento muy importante para su vida póstuma. El señor Gelly se portará bien en esto: que le firmen todos los Jefes y que aparezca usted confirmándolo. El señor Julián Agüero y don Bernardino Rivadavia son de esta opinión y creen que lo que se ha hecho no se completa si no se hace triunfar en todas partes la causa de la civilización contra el salvajismo"

Fuentes:
  •  Ricardo Levene, La cultura histórica y el sentimiento de la nacionalidad, Segunda Ed. (1946), Espasa-Calpe Argentina.
  •  Arturo Jauretche, La colonización pedagógica y otros ensayos (Antología), Centro Editor de América Latina S.A. (1982).

domingo, 17 de junio de 2012

El Fracaso de la Constitución de 1826

Juan Bautista Alberdi explica a meses de promulgarse la Constitución del año 1853, las causas que, a su entender, provocaron el fracaso de la Constitución Nacional de diciembre de 1826. La unidad pura, teóricamente atractiva, vino a chocar con los poderes locales que le dieron nacimiento (principalmente el de Buenos Aires), los cuales llegado el momento, se negaron a desaparecer y dejar todas las decisiones en manos de un poder central.
Este es un error que, según el jurista tucumano, se debe rectificar si se desea que la nueva organización nacional subsista. Para ello es necesario que las provincias constituyentes conserven parte del poder político, precisamente la cuota de poder que no delegan a la autoridad central. Es el nacimiento de una Unidad Federativa.

Cuarenta años ha pasado este país sin poderse constituir, pues no ha sabido darse la constitución de que es muy susceptible. 
Antes de la revolución de 1810, los gobiernos provinciales eran derivación del gobierno central o unitario, que existió en el antiguo régimen. 
Pero la revolución de Mayo, negando la legitimidad del gobierno central español existente en Buenos Aires, y apelando al pueblo de las Provincias para la formación del poder patrio, creó un estado de cosas que con los años ha prescripto cierta legitimidad: creó el régimen provincial o local. 

Este resultado debe ser el punto de partida para la constitución del poder general. Tenemos, según él, que sólo hay gobiernos provinciales en la República Argentina, cuya existencia es un hecho tan evidente, como es evidente el hecho de que no hay gobierno general. 
Para crear el gobierno general, que no existe, se ha de partir de los gobiernos provinciales existentes. Son éstos los que han de dar a luz al otro. 

Los gobiernos provinciales existentes han de ser los agentes naturales de la creación del nuevo gobierno general. Pero ¿hay en este mundo gobierno chico o grande que se abdique a sí mismo hasta desaparecer enteramente? Esperar eso es desconocer la naturaleza del hombre. 

Los gobiernos provinciales no contribuirán a la creación del gobierno general, sino a condición de continuar ellos existiendo, con más o menos disminución de facultades. Por gobiernos no entiendo personas. 

El gobierno de Buenos Aires conoció esta verdad en la tentativa de organización de 1825. Él hizo entonces lo que hoy hace el general Urquiza; se dirigió a los gobiernos provinciales, convocándolos a la promoción de un gobierno general. 
Bernardino Rivadavia impulsor de la Constitución Unitaria
Monumento obra de Pietro Costa. Ciudad de La Plata
Un Congreso General Constituyente se instaló en Buenos Aires por resultado de los trabajos oficiales de los gobiernos de provincia. El Congreso, apenas instalado, expidió una ley fundamental el 23 de Enero de 1825, declarando (art. 3.º) que «por ahora y hasta la promulgación de la constitución que ha de organizar al Estado, las Provincias se regirán interinamente por sus propias instituciones». 
El general Las Heras, Gobernador de Buenos Aires entonces, al circular esa ley en las Provincias, declaró (en nota de 28 de Enero de 1825) que el Congreso se había salvado por aquella declaración, que resolvía al mismo tiempo el problema del establecimiento de un poder ejecutivo y de un tesoro nacional. 
En efecto, mientras las Provincias conservaron sus gobiernos e instituciones propias, existió el Congreso y un poder ejecutivo nacional. Pero desde que el fatal por ahora, señalado a la existencia de los gobiernos locales en la ley citada, cesó en presencia de la Constitución dada el 24 de Diciembre de 1826, que consolidaba los catorce gobiernos de la República Argentina en un sólo, tanto el Congreso como la Presidencia no tardaron en desaparecer. 

Si el mantenimiento de los gobiernos provinciales, en vez de ser provisorio, hubiese sido consignado definitivamente en la Constitución, las cosas hubieran tenido probablemente otro resultado. 
Se puso la estrategia y la habilidad de manejos al servicio de la hermosa y honrada teoría de la unidad nacional indivisible; pero nada fue capaz de adormecer el instinto de la propia conservación de los gobiernos provinciales. El gobierno general les prometió vida y subsistencia mientras trabajaban en crearlo; pero, cuando ya formado quiso absorberse a sus autores, éstos se lo absorbieron a él primero. Los hechos, pues, legítimos o no, agradables o desagradables, con el poder que les es inherente, nos conducen a emplear los gobiernos de provincia existentes como agentes inevitables para la creación del nuevo gobierno general; y para que ellos se presten a la ejecución de esa obra primeramente, y después a su conservación, será indispensable que la vida del gobierno general se combine y armonice con la existencia de los gobiernos locales, según la fórmula de fusión que hemos indicado más arriba. Por ese régimen de transición, obra de la necesidad como son todas las buenas constituciones, se irá mediante los años a la consolidación, por hoy precocísima, del gobierno nacional argentino. Eso es proceder como debe procederse en cosas de Estado. Una constitución no es inspiración de artista, no es producto del entusiasmo; es obra de la reflexión fría, del cálculo y del examen aplicado al estudio de los hechos reales y de los medios posibles. 
¿Se cree que la Constitución de Estados Unidos, tan ponderada y tan digna de serlo, haya sido en su origen otra cosa que un expediente de la necesidad? 
«No podría negarse que hubiesen sido justos y fundados muchos de los ataques que se hicieron a la Constitución, dice Story. La Constitución era una obra humana, el resultado de transacciones en que las consecuencias lógicas de la teoría habían debido sacrificarse a los intereses y a las preocupaciones de algunos Estados». 

J. B. Alberdi, "Bases y Puntos de Partida para la organización política de la República Argentina", 
Cap. XXVII, (Año 1852)